Ante el impacto que generan el desplazamiento y las condiciones de vulnerabilidad en la frontera colombo-venezolana, la Iglesia de estas dos naciones se dio cita en la ciudad de Cúcuta para evaluar su labor de acompañamiento. De acuerdo con el boletín de prensa ofrecido por la diócesis de Cúcuta, el encuentro del 4 de mayo estuvo orientado a consolidar la comunión eclesial y fortalecer la atención a las dinámicas de movilidad humana.
Guiados por el mensaje del Papa León XIV para la Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado 2025, bajo el lema “Migrantes, misioneros de esperanza”, la invitación fue a reconocer a las personas en movilidad como portadoras de fe y esperanza, capaces de enriquecer la vida comunitaria. Desde esta visión, los obispos subrayaron que la Iglesia debe continuar siendo un signo concreto de esperanza en medio de realidades complejas.
Luego de una lectura de la realidad, los obispos identificaron la necesidad de articular una pastoral más integrada, capaz de responder con cercanía y sentido evangélico a las múltiples realidades de quienes transitan la frontera.