Todos los países de América Latina han tenido guerras entre sí por causas vinculadas a la delimitación fronteriza. Sobre esto se trató en esta columna (14 de enero 2025 – XXII), anotando que Colombia y Venezuela son los dos únicos países que no se han ido a las armas, por ningún motivo. La violencia en la frontera procede de conflictos nacionales internos.
Cuando se dice violencia, no se está pensando solo en los combates armados; el concepto hace referencia a un proceso que contempla reuniones, encuentros bilaterales, multilaterales, negociaciones, etc. Se ha hablado de guerras y conflicto, conviene hacer definiciones. En Colombia ha habido un debate amplísimo sobre la caracterización de los procesos de violencia armada, y hay consenso en hablar de conflicto o conflicto interno y no de guerra o guerra civil. Ernesto Pizarro, determinando la violencia en Colombia, afirma: “…Una guerra civil es un enfrentamiento entre dos o más segmentos de la población, claramente identificables en razón de su raza, religión, cultura, región, clase social o ideología… En nuestro país no estamos viviendo ni una confrontación bipolar…ni una multipolar…”.
Vale acotar también que, desde Venezuela, algunos conflictos internos se han trasladado a Colombia. A continuación, se presenta una referencia cronológica.