En un movimiento estratégico y de alto impacto político, el presidente electo de Colombia, Abelardo de la Espriella, aterrizó este miércoles en Cúcuta con una consigna clara: recuperar el control de la convulsa zona limítrofe con Venezuela.
La agenda de De la Espriella inició con una mesa técnica en la que participaron alcaldes de la zona metropolitana, el gobernador del departamento y líderes de las cámaras de comercio locales. El objetivo central del encuentro fue articular esfuerzos para frenar la asfixia económica provocada por la extorsión y el contrabando, flagelos que golpean con fuerza al sector productivo formal en la frontera.
El punto álgido de la jornada llegó durante la rueda de prensa oficial, donde el presidente electo marcó una distancia radical con las directrices del gobierno saliente. De la Espriella fijó un ultimátum abierto y declaró como objetivo militar prioritario a los cabecillas del ELN y del Frente 33 de las disidencias de las FARC, estructuras señaladas como responsables de la crisis humanitaria y de seguridad que azota a la subregión del Catatumbo.
Con este despliegue en Cúcuta, De la Espriella deja claro que Norte de Santander y el corredor fronterizo será el epicentro de su primera gran ofensiva de seguridad, enviando un mensaje directo tanto a la insurgencia interna como a las dinámicas transfronterizas del vecino país.