El comercio entre Colombia y Venezuela atraviesa una etapa de recuperación que abre oportunidades para las empresas, los inversionistas y las comunidades fronterizas de ambos países. Jorge Jaller, embajador colombiano designado para Caracas por el presidente Abelardo de la Espriella, aseguró que el desafío no consiste únicamente en aumentar las ventas, sino en construir una relación estable que permita producir, invertir y crecer a los dos lados de la frontera.
Jaller presentó su visión durante el Congreso Empresarial Colombiano de la Asociación Nacional de Empresarios de Colombia (Andi), celebrado la semana pasada en Cartagena de Indias. Ante representantes del sector productivo, el diplomático analizó el estado de las relaciones bilaterales y las posibilidades que surgen en medio del escenario político y económico venezolano.
Su intervención planteó un cambio de enfoque. Colombia no debería observar a Venezuela solo como un destino para colocar mercancías, sino como un socio con el cual puede desarrollar inversiones, cadenas de suministro y proyectos productivos de largo plazo.
En 2008, el intercambio bilateral alcanzó cerca de US$7.000 millones.
Los desacuerdos políticos, el cierre de pasos fronterizos, la crisis económica venezolana y la falta de seguridad jurídica redujeron posteriormente ese movimiento. Ahora, los dos países intentan recuperar los vínculos, aunque las nuevas condiciones exigen una estrategia diferente a la que existía hace casi dos décadas.