La reapertura de la frontera con Venezuela reconfiguró en los dos últimos años el mapa migratorio en el oriente del país y obligó a Migración Colombia a ampliar su capacidad operativa en Norte de Santander y Santander.
El diagnóstico más reciente de la entidad muestra un sistema con mayor cobertura institucional, flujos en crecimiento y una dinámica que, si bien se estabilizó frente a los picos de la crisis migratoria, mantiene una intensidad que impacta la economía y la vida cotidiana de la región.
En el análisis de la data que hizo Migración Colombia, se desprende que desde 2024 los cuatro pasos fronterizos registraron un total de 870.988 movimientos migratorios formales (ingresos y salidas con control de pasaporte). De ese total: 471.988 correspondieron a ingresos y 399.000 a salidas.
Para 2025, la entidad proyectó un incremento del 17%, lo que confirma la reactivación del tránsito tras el restablecimiento pleno de relaciones binacionales.
Este volumen refleja no solo movilidad humana, sino también intercambio comercial, acceso a bienes y servicios, y reencuentros familiares. La frontera dejó de ser un punto de contención para convertirse nuevamente en un corredor activo.
La frontera colombo-venezolana es considerada la tercera más móvil del mundo, después de los corredores entre Siria y Turquía, y Estados Unidos y México.