Venezuela está atravesada por una crisis humanitaria compleja que tiene múltiples caras e impactos en la población, con especial énfasis desde 2015. Teniendo esto como trasfondo, la violencia basada en género (VBG) no sólo persiste, sino que se intensifica y adquiere nuevas formas, según revela un exhaustivo estudio cualitativo realizado por el Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA) en 2025.
El informe, titulado “Necesidades y riesgos de violencia basada en género en el marco de la crisis multifactorial que atraviesa Venezuela”, actualiza diagnósticos previos y ofrece una radiografía detallada de cómo la precariedad económica, la migración y el deterioro de los servicios básicos agravan las violencias contra las mujeres y adolescentes. La fotografía del estudio es de 11 estados del país, pero lo que describe el informe de la agencia especializada de la ONU, en verdad, debe verse como una realidad nacional.
El estudio, de enfoque cualitativo, consultó a 234 personas, en su inmensa mayoría mujeres (sólo una se identificó como no binaria), en estos estados de Venezuela: Amazonas, Apure, Bolívar, Delta Amacuro, Distrito Capital, Falcón, Lara, Miranda, Sucre, Táchira y Zulia. El 79,5% correspondió a población en situación de riesgo o sobrevivientes de VBG, con perfiles diversos: adultas mayores, afrodescendientes, campesinas, con discapacidad, en movilidad, indígenas y LGBTIQ+.
Los hallazgos confirman que la crisis no sólo profundiza las desigualdades de género preexistentes, sino que genera condiciones estructurales que facilitan y multiplican las violencias: La crisis multidimensional, que es económica, social y humanitaria, marca la vida cotidiana de las venezolanas.