La migración venezolana, que representa el mayor éxodo en la historia moderna de América Latina, ahora revela una transformación.
Por primera vez, los retornos superan las salidas en los movimientos terrestres monitoreados por la Organización Internacional para las Migraciones (OIM). La nueva dinámica migratoria responde a varios factores, pero no es indicativa de que los venezolanos que regresan a su país lo hacen para quedarse, ni mucho menos de que la crisis de desplazamiento esté llegando a su fin.
La vocería oficial de la OIM asegura a DW que «el flujo migratorio se mantiene constante». Es decir, el número de salidas no ha cambiado. Sin embargo, según la OIM, se ha producido «una variación en las entradas a Venezuela desde ambas fronteras». Las salidas terrestres por la frontera entre Colombia y Venezuela se mantiene constante en 70%, mientras que el flujo de migrantes venezolanos que salen por Brasil equivale al 30%. En cuanto a los retornos, un reciente informe de la OIM revela que ahora hay más movimientos de este tipo y nuevas rutas dentro de América del Sur.
El cambio más significativo se observa en los movimientos monitoreados en las fronteras terrestres. Mientras que a finales de 2024 las salidas de Venezuela representaban el 58 % de los movimientos y los retornos el 42 %, en 2025 la tendencia se invirtió: los regresos pasaron a representar el 57 % frente al 43 % de las salidas.