La violencia volvió a alterar la tranquilidad de Cúcuta. El asesinato de Miguel Castellanos, exsecretario de Gobierno y precandidato a la Alcaldía, y el atentado con explosivos contra la Policía y las instalaciones de la Dirección de Impuestos y Aduanas Nacionales (DIAN), en el sector de El Escobal, llevaron a las autoridades a reforzar las medidas de seguridad y a acelerar las investigaciones para establecer quiénes están detrás de los dos hechos.
La sucesión de los ataques, ocurridos entre la noche del lunes y la mañana del martes, aumentó la preocupación entre los habitantes de la capital nortesantandereana. En las calles, ciudadanos manifestaron temor por la persistencia de los homicidios y los atentados, y reclamaron resultados concretos que permitan recuperar la confianza en las instituciones.
El asesinato de Castellanos es objeto de una investigación que busca identificar tanto a los autores materiales como a quienes pudieron ordenar el crimen. El presidente Abelardo de la Espriella anunció su respaldo a las labores de la Policía y confirmó el envío de una comisión de expertos de la Dirección de Investigación Criminal (Dijín), que trabajará con la Fiscalía General de la Nación para avanzar en el esclarecimiento del caso.