En medio del bullicio y de la gran cantidad de carros y transeúntes que a diario cruzan la frontera colombo venezolana, en especial el puente internacional Simón Bolívar, es común ver a carros fúnebres haciendo los trasbordos de féretros para concretar la repatriación.
A un extremo de las vallas ubicadas entre las casillas de la Dirección de Impuestos y Aduanas Nacionales (DIAN) y del puente, las autoridades permiten que estos vehículos se estacionen para que se ejecute el proceso cargado de dolor.
Hay días en los que en el punto pueden contabilizarse hasta tres repatriaciones, algunas por muerte natural y otras ocasionadas por la violencia.
Un gran porcentaje son migrantes venezolanos que estuvieron radicados en Colombia u otros países del continente y usan al vecino país como puente para lograr traer el cuerpo hacia Venezuela. Los gastos dependen de las distancias.
Las autoridades de ambos países colaboran bastante para evitar que haya alguna traba durante el trasbordo del ataúd. Están conscientes que el procedimiento es algo traumático para los allegados.