La política migratoria de Estados Unidos cerró 2025 con una cifra que ilustra el cambio de enfoque de la administración de Donald Trump: el Departamento de Estado informó que revocó más de 100.000 visas a extranjeros, un volumen que supera con amplitud el registro del año anterior y confirma una estrategia de “tolerancia cero” frente a infracciones, delitos y violaciones de condiciones de estancia. El dato, divulgado este lunes, llega acompañado de un mensaje explícito: el Gobierno afirma que seguirá removiendo del país a personas consideradas delincuentes para “mantener la seguridad” nacional.
La cifra no solo es un indicador administrativo. También es una señal política: desde el regreso de Trump a la Casa Blanca en enero de 2025, la Casa Blanca ha reforzado operativos, acelerado expulsiones y ampliado herramientas de verificación para quienes solicitan permisos de viaje o permanencia.
Según la información oficial, el acumulado de 2025 es más del doble de lo registrado en 2024. Mientras en el año anterior se revocaron alrededor de 40.000 visas, el conteo más reciente supera los 100.000.
Dentro de ese universo hay segmentos específicos: el Departamento de Estado mencionó aproximadamente 8.000 visados de estudiante y 2.500 visados especializados, asociados —según el mensaje institucional— a personas que tuvieron encuentros con fuerzas de seguridad por actividades delictivas.