Los ataques perpetrados por Estados Unidos el sábado en la madrugada en el centro de Venezuela (Caracas, Miranda y La Guaira), que terminaron con la captura de Nicolás Maduro y de su esposa, Cilia Flores, avivaron el temor en los ciudadanos de frontera en torno a los virajes que pudieran registrarse en las próximas horas.
A las 6:00 a.m. del sábado, los funcionarios apostados en la aduana principal de San Antonio del Táchira, que conecta con el puente internacional Simón Bolívar -el principal y más empleado paso formal-, procedieron a retirar las vallas para permitir el paso de vehículos y transeúntes, tal y como ocurre a diario.
La prensa colombiana e internacional empezó a congregarse en el tramo binacional que une a La Parada con San Antonio. Lo hacían hasta la mitad, sin pasar el límite y tocar territorio venezolano. Funcionarios de la Guardia Nacional Bolivariana (GNB) monitoreaban el trayecto internacional.
A La Parada, a escasos metros del puente, llegaron las tanquetas y carros blindados junto a funcionarios del Ejército de Colombia. Allí, permanecieron el fin de semana para garantizar la seguridad y el orden público en la zona.