Ante el recrudecimiento de la situación de orden público en el Catatumbo, por la reactivación del conflicto entre el ELN y el ‘frente 33’ de las disidencias de las FARC, el gobierno de Colombia activó un refuerzo militar y aéreo para contener las acciones criminales de estos grupos armados y mitigar las consecuencias humanitarias sobre la población civil.
El despliegue incluye el fortalecimiento de todos los dispositivos de la Fuerza Pública, con reconocimientos aéreos, apoyo de fuegos del Ejército y operaciones coordinadas con la Fuerza Aérea Colombiana.
Según informó el ministro Pedro Sánchez, la medida responde al “deber del Estado de proteger a las comunidades, preservar el control territorial y frenar el accionar de los grupos armados, bajo criterios de legalidad, firmeza y respeto por la vida”.
Las operaciones se adelantan de manera articulada entre las Fuerzas Militares y la Policía, lo que ha permitido —de acuerdo con el balance oficial— que las vías principales, secundarias y terciarias del Catatumbo se encuentren habilitadas y sin restricciones, bajo custodia de la presencia institucional en la zona.