La crisis que atraviesa el Catatumbo por los enfrentamientos entre el ELN y las disidencias armadas continúa extendiendo sus efectos sobre la vida cotidiana.
Uno de los sectores más golpeados es la educación, justo cuando se acerca el inicio del calendario escolar.
La falta de condiciones de seguridad en zonas rurales ha puesto en duda el regreso a clases de cerca de 2.000 niños, mientras docentes y organizaciones sociales advierten sobre un riesgo que impide el ejercicio normal de la labor pedagógica.
Los profesores aseguran que, por el momento, las instituciones educativas no son espacios seguros.
Esta situación ha impedido que los docentes puedan llegar a las zonas rurales.
Desde el gremio docente, la exigencia es clara. Leonardo Sánchez, presidente de Asinort, manifestó la postura del sindicato frente a la situación que se vive en el territorio:
La imposibilidad de garantizar condiciones mínimas de seguridad no solo afecta a los docentes, sino que se extiende a las familias.
Según lo expuesto por organizaciones defensoras de derechos humanos, el temor se ha instalado entre los padres de familia, lo que frena la asistencia de los estudiantes a las escuelas. Enrique Pertuz, director de la Corporación Red de Defensores, explicó el impacto del miedo en las comunidades:
El miedo y el terror que hoy se apodera de los padres de familia evita que los estudiantes acudan a estos centros educativos.