La crisis que atraviesa el Catatumbo por los enfrentamientos entre el ELN y las disidencias armadas continúa extendiendo sus efectos sobre la vida cotidiana.
Uno de los sectores más golpeados es la educación, justo cuando se acerca el inicio del calendario escolar.
La falta de condiciones de seguridad en zonas rurales ha puesto en duda el regreso a clases de cientos de estudiantes, mientras docentes y organizaciones sociales advierten sobre un riesgo que impide el ejercicio normal de la labor pedagógica.
A pocos días de que comience oficialmente el calendario escolar, docentes de municipios como Tibú y El Tarra advierten que no existen garantías para desplazarse ni para reabrir los centros educativos, lo que podría dejar sin acceso a la educación a cerca de 2.000 niños.
Los profesores aseguran que, por el momento, las instituciones educativas no son espacios seguros.
Esta situación ha impedido que los docentes puedan llegar a las zonas rurales.
Desde el gremio docente, la exigencia es clara. Leonardo Sánchez, presidente de Asinort, manifestó la postura del sindicato frente a la situación que se vive en el territorio:
«Exigimos garantías para el ejercicio de nuestra carrera docente, de nuestra profesión pedagógica para efectos de poderle llegar a nuestra razón de ser, que es la niñez y la juventud.»
La imposibilidad de garantizar condiciones mínimas de seguridad no solo afecta a los docentes, sino que se extiende a las familias.