Venezolanos deportados desde Estados Unidos a Liberia denunciaron las condiciones en las que fueron trasladados y aseguraron que permanecieron encadenados de pies y manos durante todo el vuelo, que tuvo una duración aproximada de 15 horas.
Uno de ellos es C., un venezolano de 36 años que llevaba cinco años viviendo y trabajando en Estados Unidos. El pasado 19 de agosto fue trasladado por agentes del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE) en un vuelo chárter que partió de Alexandria, Luisiana, con destino a Liberia, en África Occidental.
El hombre formó parte de un grupo integrado por ciudadanos de América Latina, el Caribe y el África subsahariana. Este fue el primer grupo de un total cercano a 1.200 personas que el Gobierno de Liberia, encabezado por Joseph N. Boakai, aceptó recibir durante un año como parte de un acuerdo con la Administración Trump.
De las 20 personas que llegaron inicialmente a Liberia, seis se negaron a abandonar el avión y posteriormente fueron deportadas a Malabo, en Guinea Ecuatorial.
Quienes permanecieron en Liberia, entre ellos C., fueron trasladados después de su llegada a un hotel en Marshall, localidad costera ubicada a unos 50 kilómetros de Monrovia. Allí llevan más de una semana sin conocer cuándo podrán abandonar el lugar.