El asesinato del periodista Cristian Herrera, ocurrido el pasado 6 de junio en Cúcuta, encendió de nuevo las alarmas sobre una realidad que viven muchos periodistas de la región y en el país: la capital de Norte de Santander es una de las zonas más peligrosas del país para ejercer el periodismo. Solo desde 2024, la Fundación para la Libertad de Prensa (Flip) ha registrado 154 agresiones contra periodistas en Cúcuta. Entre ellas, 74 amenazas y dos asesinatos.
En esa región delinquen el Ejército de Liberación Nacional (Eln), las disidencias de las Farc al mando de alias “Iván Mordisco” y alias “Calarcá Córdoba”, así como estructuras de delincuencia común. Según explicó Daniel Chaparro Díaz, subdirector de la Flip, en los últimos cuatro años “han sido asesinados nueve periodistas por razones vinculadas a su oficio. Tres de esos periodistas en Norte de Santander, dos en Cúcuta. Tres de ellos contaban con esquemas de seguridad de la Unidad Nacional de Protección (UNP)”.