La psicóloga Sandra Cáceres, directora del Centro de Asesoramiento y Desarrollo Humano de la UCAB Guayana, aseguró que las familias venezolanas han tenido que resignificar sus relaciones y su concepto tradicional debido a la migración, un fenómeno que describió como un duelo “crónico” que afecta tanto a quienes se van del país como a quienes permanecen en él.
“Es un duelo que no termina, es un duelo crónico que se intensifica o recrudece en distintos momentos de ese tránsito”, expresó.
En conversación con la periodista Adriana Tovar en el programa Punto y Seguimos de Radio Fe y Alegría Noticias, explicó que la separación física no necesariamente implica el debilitamiento de los lazos afectivos.
Recalcó que el vivir juntos no garantiza una buena convivencia “ni que los vínculos estén suficientemente fortalecidos”.
La especialista indicó que, aunque ya no exista convivencia bajo un mismo techo, los vínculos familiares pueden mantenerse si están basados en relaciones sanas, protectoras y significativas.
Subrayó que la distancia puede convertirse incluso en una oportunidad para mejorar la convivencia.
Asimismo, señaló que el proceso de adaptación también representa un reto para quienes migran, ya que deben construir nuevas relaciones y redes de apoyo en sus lugares de acogida.
La psicóloga llamó a validar las emociones asociadas al duelo migratorio y a generar espacios de apoyo para quienes enfrentan con mayor intensidad la ausencia de familiares.