En el municipio fronterizo Bolívar, los constantes cortes eléctricos—tres por día, cada uno entre tres y cuatro horas—no solo incomodan, están destruyendo la economía local.
El exconcejal Rómulo Rojas advierte que estos apagones prolongados son la causa directa del cierre de fábricas, pequeños negocios y emprendimientos que sobrevivían de milagro. Sin energía, no hay producción ni empleo.
A pesar del acuerdo firmado entre Venezuela y Colombia, con la presencia de Delcy Rodríguez y Gustavo Petro, la realidad en la frontera demuestra que nada ha cambiado.
La falta de energía no solo frena la economía, también paraliza servicios esenciales. El hospital Dr. Samuel Darío Maldonado opera a oscuras, poniendo en riesgo la salud de toda la región.
La frontera está al borde del colapso. Seguir mirando para otro lado solo prolongará el daño. Las autoridades nacionales y regionales deben actuar ya con soluciones concretas para evitar que esta crisis se convierta en irreversible.