El traslado de la guerra entre las disidencias del frente 33 de las Farc y el Eln, desde el Catatumbo hacia Cúcuta y su área metropolitana, parece una profecía cumplida.
Al menos así lo dejó ver el ministro de Defensa, Pedro Sánchez, el pasado viernes en la noche, cuando indicó que la ola de homicidios cometidos en el último mes en la ciudad estarían relacionados con la disputa criminal entre estos dos grupos.
Sánchez, que arribó a la capital del departamento luego de cumplir una agenda de trabajo binacional en Caracas con el presidente Gustavo Petro, se reunió con el alcalde Jorge Acevedo, representantes del gobierno departamental y de las cúpulas militar y policial, para definir estrategias que permitan recuperar la tranquilidad ciudadana.
Entre las principales medidas que serán adoptadas destacan el incremento de las capacidades de las fuerzas militares y policiales, el desarrollo de operaciones conjuntas en puntos críticos identificados y la revisión de las órdenes de captura de algunos integrantes de las disidencias del frente 33, al mando de alias Calarcá, que pudieran tener relación con los últimos homicidios.
En este sentido, el alto funcionario explicó que se incrementarán los patrullajes de la fuerza pública, así como el despliegue de planes candado para proteger la ciudad de cualquier amenaza de terrorismo.