El presidente José Antonio Kast busca retomar las relaciones consulares con el Gobierno de Venezuela para avanzar en la que fue una de sus principales promesas de campaña que lo llevó a ganar con un 58,1% de los votos las elecciones del 14 de diciembre de 2025: expulsar a más de 330 mil migrantes en situación irregular en Chile, la mayoría venezolanos, e intentar que otros salgan de manera voluntaria.
El canciller Francisco Pérez Mackenna aseguró que ya iniciaron gestiones para restablecer las relaciones con Caracas y que la idea comenzó a cobrar fuerza desde que Nicolás Maduro fue capturado por Estados Unidos, el 3 de enero. “Esta es una prioridad para poner orden en materia migratoria”, dijo en una entrevista a El Mercurio, publicada el domingo.
La iniciativa, aún incipiente, responde a una realidad a la que se ha enfrentado la Administración de derecha en sus primeras semanas de gestión: sin la coordinación con Caracas, las promesas migratorias del presidente chileno corren el riesgo de desvanecerse. Según datos oficiales, un 75% de los indocumentados en Chile son venezolanos. Además, existen más de 44.000 migrantes con órdenes de expulsión, de los cuales cerca del 65% pertenecen a este país. La semana pasada, el nuevo Gobierno hizo su primer vuelo para devolver a 40 extranjeros a Colombia, Bolivia y Ecuador; pero ninguno a Venezuela.