La frontera sugiere la idea de lo transitorio y de lo definitivo. Estar en ella es ubicarse simultáneamente en un lugar propio y ajeno, aunque a veces no se tenga conciencia de ello. Significa encontrarse con el inicio y el fin de algo tan impreciso y al mismo tiempo avasallante como el Estado.
La conciencia nacional, trastocada o convertida en opinión pública, hace de la frontera un escenario colindante con la fantasía. Se ha creado un mito, por tanto una visión sesgada. Se asocia la frontera a lo perverso, es la historia de la frontera mala, donde se destacan elementos de signo negativo y no se reconoce la circulación de los variados flujos económicos, sociales, culturales y de todo orden que cruzan de un lado al otro la frontera.
Este trabajo se acerca a la dimensión conceptual, es decir, cómo se le percibe, cómo se le califica. Nos parece muy necesario tratar lo conceptual, pues es la vía hacia la construcción del nuevo pensamiento fronterizo.