En el barrio El Nuevo Escobal de Cúcuta reside desde hace 15 años una comunidad indígena yukpa, asentada en un predio contiguo a la calle 10. Esta etnia es originaria de la Serranía del Perijá, en territorio venezolano, de donde migró como consecuencia de la crisis social y humanitaria del vecino país.
Según explicó Gorgina Romero, una de las caciques de la comunidad, su llegada a este sector de la ciudad estuvo motivada por las dificultades que enfrentaban en Venezuela, especialmente para acceder a servicios de salud. Indicó que estas condiciones los llevaron a iniciar su proceso migratorio en 2011.
Romero relató que las primeras familias que se establecieron en el lugar construyeron sus viviendas con madera y láminas de zinc. Desde entonces, señaló, los integrantes de la comunidad se han dedicado principalmente a la venta de leña y artesanías, así como al reciclaje, como medio de sustento.
Actualmente, el asentamiento está conformado por más de 200 indígenas, de los cuales cerca de 100 son menores de edad. En diálogo con La Opinión, los habitantes compartieron las tradiciones que aún conservan y los desafíos que continúan enfrentando en su vida cotidiana.
Uno de los principales problemas que enfrenta la comunidad Yukpa es la discriminación por parte de algunos ciudadanos, situación que, según indicaron, ha derivado en desempleo y en condiciones económicas precarias.
Asimismo, señalaron que en el asentamiento persiste la falta de redes de acueducto y alcantarillado.