La actividad minera en Amazonas amenaza los territorios y las formas de vida de los pueblos indígenas, mientras persisten las dificultades para garantizar la protección de sus tierras y el acceso a servicios básicos, advirtió Simeón Rojas, periodista, investigador y activista de derechos humanos enfocado en las comunidades indígenas.
Durante una entrevista Rojas explicó que la destrucción del territorio afecta mucho más que los lugares donde habitan estas comunidades, pues también compromete los espacios que necesitan para sembrar, cazar, pescar, recolectar frutos y desarrollar sus prácticas culturales.
Alertó que la actividad extractiva también favorece la entrada de personas ajenas en sus territorios, lo que puede afectar la cultura y las condiciones de vida de la población, especialmente de los jóvenes, y llevar a integrantes de algunos pueblos originarios a incorporarse a actividades extractivistas que perjudican el ambiente y su propia cosmovisión.
Apuntó que estas consecuencias amenazan la continuidad de las prácticas tradicionales y su relación con sus territorios.
El activista sostuvo que entregar títulos de propiedad colectiva no es suficiente si el Estado no acompaña ese reconocimiento con medidas que protejan efectivamente los territorios.