El Gobierno colombiano ha impulsado cambios en su posición diplomática frente a los derechos sexuales y reproductivos, la igualdad de género y la protección de las personas LGBTIQ+. Entre las decisiones destacan el retiro de la Coalición por la Igualdad de Derechos, anunciado el 17 de septiembre, el distanciamiento de la expresión “salud y derechos sexuales y reproductivos” ante Naciones Unidas, el 7 de octubre y el regreso al Consenso de Ginebra, formalizado el 8 de octubre de 2026.
Estas actuaciones han generado preocupación entre organizaciones defensoras de derechos humanos, que advierten sobre posibles retrocesos en el reconocimiento de las desigualdades, la autonomía reproductiva y la protección de las poblaciones históricamente discriminadas. Aunque las garantías constitucionales colombianas permanecen vigentes, incluida la despenalización del aborto hasta la semana 24, las nuevas posiciones diplomáticas podrían influir en futuras negociaciones, alianzas y compromisos internacionales.
Organizaciones como Caribe Afirmativo y la Mesa por la Vida y la Salud de las Mujeres han solicitado explicaciones y mantienen acciones de vigilancia. El principal desafío será evaluar cómo estas decisiones se traducen en políticas concretas, cooperación internacional y garantías efectivas, así como exigir transparencia y rendición de cuentas sobre los compromisos del Estado colombiano.